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Viviendo el Budismo

Tomás Edison González de Paula

Monday, 06 October 2014

Vice responsable de la DJM, SGI-RD

Tomás Edison González de Paula

TRIBUNA DOMINICANASECCIÓN EXPERIENCIAMARZO 2010
Cambiando veneno en medicina

Conocí el budismo a los cuatro años de edad a través de mi papá. Cuando cumplí cinco años mis padres se separaron y esta situación me trajo muchas confusiones y como el mayor de tres hermanos tuve que apoyar a mi mamá desde temprana edad. No practiqué este budismo inmediatamente, pero mi eterno ejemplo era ver a mi madre cómo abrazaba el Gohonzon con tanta fe y entonaba daimoku (Nam-myoho-rengue-kyo) desde las 5:00 a.m. Fue ella quien practicó siempre firme esta filosofía de vida.

03Mis hermanos y yo pasamos por muchos trastornos y mal¬tratos constantes ocasionados por mi padre para que mi ma¬dre volviera con él, nos sometió a estar con él un buen tiempo durante el cual pasamos muchas situaciones precarias y de sufrimientos, incluyendo discriminación racial, ya que por nues¬tro color de piel nos hacían sentir como esclavos y no como de la familia, andábamos sucios y con sandalias rotas. Luego, por un acuerdo sabio de mi madre con mi papá, fuimos a vi¬vir humildemente con ella nuevamente. Allí no todo era color de rosa, las situaciones que enfrenté desde temprano me hi¬cieron madurar rápido, con mucha rebeldía, por esto siempre tenía muchos conflictos internos y externos, y no tenía amigos.
En medio de grandes confusiones volví a vivir con mi papá en el año 1987 cuando el presidente Ikeda visitó nuestro país. No pude verlo personalmente sino a través de la televisión en una entrevista que sostuvo con el ya fallecido ex presidente Dr. Joaquín Balaguer.

Para el año 1990, por el abuso de las bebidas alcohólicas, mi papá provocó que una de las arterias del corazón se le es¬trechara y recuerdo que lo llevaron de emergencia a practicarle una operación de corazón abierto a Cuba. Para muchos él ha¬bía fallecido y en una visita que le hice a mi tía Rosa ella me dijo que entonara daimoku y que fuera fuerte, me invitó a una reunión de la que hacía en su casa mi tío Tomás Santana. Mis tíos y mi madre me dieron apoyo, entonces mi mamá me dio una tarjetita con la frase Nam-myoho-renge-kyo para que en¬tonara daimoku por la salud de mi padre. Como yo vivía con él, la tomé, y uno de esos días que no sabía nada de la si¬tuación en que se encontraba mi papá, mirando la tarjeta exigí desesperado que si esto funcionaba tenía que devolverme a mi papá a salvo y vestido de azul. Fue algo que no podía creer, al cabo de casi cuatro semanas de entonar daimoku este llegó tal cual yo lo pedí. Desde ese momento yo transformé mi vida: de ser un joven sin fe y sin esperanza a ser una persona de constante lucha y con un corazón de guerrero. De inmediato co¬mencé a participar en todas las actividades de la Soka Gakkai.

Al ver mi cambio poco a poco se me fueron acercando mu¬cha gente y empecé a tener nuevos amigos y ver la vida diferen¬te. Hay un fragmento de un Gosho que es mi favorito y todos los días repito frente al Gohonzon que es el "Kaimokusho" 1 : "Aun¬que mis discípulos y yo encontremos toda clase de dificultades, si no albergamos dudas en nuestro corazón manifestaremos la Budeidad en forma natural. No duden tan sólo porque el cielo no les brinde su protección; no se desalienten tan sólo porque en esta existencia su vida no sea cómoda y segura. Es lo que he ve¬nido enseñando a mis discípulos día y noche, y sin embargo, han comenzado a albergar dudas y a abandonar la fe. Cuando llega el momento crucial, los necios tienden a olvidar sus promesas."

02Al recitarlo, todas las metas se fueron realizando y gra¬cias a las orientaciones del presidente Ikeda, hizo que mi padre cambiara el temperamento agresivo, altanero y pre¬potente con relación a los demás, tanto así que, al yo en¬tonar daimoku por el bienestar de él provocó que este re¬cibiera nuevamente Gohonzon y se acercara a la práctica. Como dice el Gosho: "Cambiar el Veneno en Medicina".
Admiro el comportamiento de mi madre porque nun¬ca se refirió de manera negativa en contra de mi papá.

Gracias a nuestra práctica constante crecimos siendo jóve¬nes con excelente valores humanos; dentro de mis metas estuvo ir al encuentro con mi maestro de vida, el Dr. Daisaku Ikeda, en Japón, en donde tuve el honor de verlo desde la tercera fila. Sentí que en un momento él me miraba y me decía: "Eres un ciudadano del mundo así que lucha y no desmayes", es algo indescriptible lo que se siente cuando estás de frente a Sensei.
A mi regreso, los obstáculos fueron más fuertes, porque lle¬gué el mismo trágico 11 de septiembre de 2001, a las 12:40 de la madrugada, día del derrumbe de las Torres Gemelas. Al llegar me entero que mi abuela había fallecido, mi universidad estaba en huelga y en mi trabajo habían realizado algunos cambios.

Me dediqué con una fuerte determinación a luchar en la División Juvenil Masculina (DJM), me propuse metas de en¬tregas de Gohonzon y de ampliar mi red de amigos para acer-carlos a la Soka Gakkai. Ya todos mis amigos conocen de la organización y pude entregar dos Gohonzon. Retomé mis es¬tudios universitarios. En el 2009 logré un gran sueño en con¬junto con mi hermana, que fue obtener nuestro castillo para el kosen-rufu de mi área, nuestra primera casa donde ya es¬tamos realizando las reuniones de 'Gongyo de kosen-rufu'.

Me tracé una nueva meta de ir al Entrenamiento de Capacita¬ción en Miami, en el Florida Nature & Culture Center (FNCC) para este año 2010. Tuve la oportunidad de participar en este enero y fue una maravillosa experiencia para mí. Mi determinación para este año tan importante para la Soka Gakkai es entregar diez Gohonzon.

Como aprendí en el entrenamiento pasado en una orien¬tación basada en la disertación Aprendamos del Gosho "Car¬ta a Jakunichi-bo"2 donde nos orientaron que "Un verdade¬ro maestro es quien realiza excelentes acciones en bien de los demás y un gran discípulo es quien acata o toma es¬tas decisiones de su maestro y las hace cumplir al pie de la letra". Así que como discípulo me corresponde luchar con más fuerzas por el kosen-rufu de la República Dominicana.

1 Gosho No. 30 "La apertura de los ojos", pág. 300, edición Soka Gakkai, 2008.
2 END, gosho no. 137, Carta a Jakunichi-bo, pág. 1038, Edición Soka Gakkai, 2008.

Tribuna Dominicana

  • Publicación agosto 2017
    Editorial del Presidente de la SGI, Daisaku Ikeda: Una invencible convergencia dedicada al bien mayor.
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