El Budismo naci� cuando un joven pr�ncipe llamado Siddharta Gautama despert� a las realidades de la vida que trascend�an su propia experiencia personal.
Aunque su padre, el Rey, hab�a tratado de protegerlo de la cruda realidad de la vida, el pr�ncipe Siddharta obtuvo un profundo aprendizaje de lo que se ha llegado a conocer como los �cuatro encuentros�. Seg�n la tradici�n budista, en varias incursiones fuera de los confines del palacio, vio a un hombre consumido por la vejez, a una persona enferma y un cad�ver. El cuarto encuentro fue con un asceta religioso cuyo aire de serena dignidad inspir� a Gautama a abandonar el palacio y a embarcarse en una b�squeda de la soluci�n al sufrimiento.
En cuanto a los seres humanos, este proceso natural de nacimiento, vejez, enfermedad y muerte se denomina �Los cuatro sufrimientos�.
Continuando su b�squeda, a los treinta a�os de edad, Siddharta pudo abrir un vasto reino en el interior de su vida. Hab�a tomado conciencia de que pod�a pasar por el proceso natural de la vida de una manera que no constituir�a un sufrimiento. Su perspectiva se lleg� a conocer con el nombre de las Cuatro Virtudes:
La Verdadera naturaleza de una vida iluminada es pura y eterna y quienes se encuentran en este estado manifiestan su verdadero yo y disfrutan de la felicidad absoluta.
Esto convierte al budismo en una ense�anza humanista y verdaderamente democr�tica.
El budismo lleg� a Jap�n en el siglo VI. Durante mucho tiempo todas las escuelas budistas estuvieron patrocinadas por el Estado y fueron desarrollando complejas pr�cticas que se hicieron inaccesibles para el hombre com�n. Con la aparici�n de clases guerreras en el siglo XIII y la declinaci�n de la aristocracia, emergieron nuevas formas m�s populares del budismo. Entre estas nuevas escuelas budistas, la de Nichiren Daishonin (1222-1282) reconoce y enfatiza la supremac�a del Sutra del Loto sobre las otras ense�anzas budistas. Por medio de esta Ley, las personas pueden descubrir ese potencial inherente dentro de su propia vida y lograr una armon�a creativa con el medio ambiente.
Esta filosof�a representa el veh�culo para la transformaci�n de las personas, al mismo tiempo permite desarrollar la sabidur�a para entender y realizar acciones, comprendiendo la profunda conexi�n que existe entre nuestra felicidad y la de los dem�s.
Fuente: Revista Esperanza, julio-agosto 2008, p�g. 39, SGI-USA.