12 de Noviembre
La felicidad no es tener al alcance de la mano todo cuanto se desea, tampoco es la ausencia de problemas ni de preocupaciones. Si se entrega a una cómoda vida acabará siendo una persona de corazón mezquino e indigno, egoísta y complaciente con las propias debilidades.
Aunque ahora estemos sobrellevando la dura realidad de la vida, ascendamos, de a un paso por vez, la escarpada colina sembrada de sufrimientos, sin perder de vista la esperanza. Al mismo tiempo, concretemos nuestros sueños, poco a poco, mediante nuestro esfuerzo denodado. Quien proceda de esta manera, llegará a conocer la dicha más profunda y a descubrir que la vida es hermosa, digna de ser gozada como persona.
Daisaku Ikeda