Karma tiene dos significados. Primero, karma significa "acciones", mentales, físicas o verbales: Dicho en forma simple, son nuestros pensamientos, palabras y actos. Segundo, cuando usted piensa, habla o actúa, esto ejerce una cierta influencia sobre su futuro, así como una promesa que ha efectuado le exige que la cumpla. Una fuerza resultante de estas tres clases de acciones yace latente en su vida esperando el momento de manifestarse. En este sentido, karma, como fuerza latente, se asemeja a las semillas de las plantas, que alimentadas por la influencia externa del sol, el agua y los nutrientes, crecen y maduran para dar frutos.
Nuestras acciones pueden ser clasificadas en tres tipos: buenas, malas y neutras. Por ejemplo, ayudar a un niño que se ahoga es bueno, matar a un animal es malo y pasear por el parque es neutro. Pero un examen más minucioso, sin embargo, nos muestra que bajo una misma acción pueden yacer distintos motivos. Matar a un animal por placer, por ejemplo, no es lo mismo que matar a un animal para alimentarse
En términos generales las acciones que provienen del bonno, o ilusiones, tales
como la codicia, la ira y la estupidez, son malas, y aquellas que provienen de la compasión o misericordia, son buenas. Las buenas acciones originan un buen karma o una fuerza que lo lleva a ser feliz. Las malas acciones dan lugar a un mal karma o fuerza que lo lleva a ser infeliz. El karma como una fuerza, ya sea buena o mala, yace latente en nuestra vida hasta que algún factor externo lo activa y se hace manifiesto. Esta es la Ley de causa y efecto tal como se la explica en el Budismo.
Como declaré antes, hay tres clases de acciones: mental, verbal y física. Por lo general las tres están interrelacionadas. Por ejemplo, debido a que ustedes querían saber más sobre el Budismo de Nichiren Daishonin vinieron hasta aquí para presenciar esta conferencia. Vuestro espíritu de búsqueda es mental y el acto de llegar hasta aquí es físico. Aquí va otro ejemplo: Supongamos que a una persona de muy mal genio le pisan un pie. Se irrita tanto que se niega a perdonar, aún cuando la otra persona le pida disculpas. Discuten y se van a las manos. De ésa manera, el mal carácter del hombre origina un mal karma a través de las tres clases de acciones: mental, verbal y física.
En pocas palabras, una acción mental, si da lugar a actos verbales y físicos, origina un karma más profundo. Asimismo, la misma acción física formará Un karma menor o mayor dependiendo de la intención sustentada. Esto puede ser tanto karma bueno como malo.
Supongamos que usted encuentra un niño ahogándose en el río. Siente lástima por él y se arroja al agua para ayudarlo. Naturalmente, al salvar al niño usted origina un buen karma. Si el acto de eliminar la vida ajena es negativo, el mérito de salvar una vida es proporcionalmente positivo. Pero si usted tan solo siente pena y no lo ayuda por no tomarse la molestia, ¿puede decir que está formando un pequeño karma positivo por haber sentido pena aun cuando no lace esfuerzos para rescatarlo? Por supuesto que no. Aunque no tenga la intención deliberada de matar al niño, su indiferencia hacia él, que se está ahogando, lo conduce a la muerte. Así su indiferencia origina un mal karma. En tal caso, sin duda se lamentará de ello durante el resto de su vida. Este ejemplo muestra claramente que lo que usted piensa dice o hace no termina en ese momento sino que continúa influenciándolo después.
En muchos casos, usted recibirá en esta vida tanto la recompensa por su buen karma como la retribución por su karma negativo. Pero si origina un karma extremadamente positivo, éste continuará en la próxima vida. Similarmente, si crea un karma muy malo, también continuará en la vida siguiente.
Aquí se torna indispensable hablar del karma que se arrastra desde existencias pasadas. Examinemos las razones para decir que existe semejante karma. Nosotros no podemos ver cl karma en sí, o sea que se trata de una cuestión de creer o no creer ¿Pero por qué hay tantas diferencias entre las personas desde el momento en que nacen? ¿Fue la voluntad de Dios o mera coincidencia el que haya nacido en su familia actual y no en otra? Para contestar a estas preguntas debemos pensar en la "vida antes del nacimiento". Mucha gente conjetura sobre la vida después de la muerte, pero comparativamente pocos piensan en la vida antes del nacimiento.
La ciencia no puede probar ni refutar que la vida es eterna. Los problemas de la vida y la muerte pertenecen al campo de la filosofía y la religión. Si uno presupone la vida después de la muerte, es igualmente razonable presuponer la vida antes del nacimiento. La eternidad de la vida significa que la vida no tiene principio ni fin. Este es el concepto budista de la eternidad, que es extremadamente difícil de comprender. Esta dificultad surge en parte porque a todos les resulta obvio que la vida empieza con el nacimiento y concluye con la muerte, y en parte por que la eternidad en si no es algo fácil de comprender.
Si uno cree en un ser supremo, también tenderá a creer que su destino se halla en manos de ese ser. Pero si uno niega la existencia de tal ser, debe preguntarse qué es l o que determina su destino, salvo que crea que todo en esta vida sucede por casualidad. El Budismo niega el concepto de suerte o destino como una fuerza externa que determina el curso de nuestra vida. Tampoco sostiene la idea de que todas las cosas suceden por coincidencia.(Material de Estudio SGIAR 1998)// "Nacer como un simple ser humano es el karma, el medio hábil, que escogimos para poder demostrar el poder de la Ley Mística, es decir, de la verdad. Por dicha razón, es inconcebible que no podamos superar los problemas que se nos presentan. Todos somos actores protagonistas, que hemos ocupado nuestro lugar en la escena de este mundo saha, colmado de problemas, para poder representar el drama del kosen-rufu".
(Daisaku Ikeda en La sabiduría del Sutra del Loto: Diálogo sobre la religión en el siglo XXI, Sección 6, fascículo 3, p. 41)